Vivir en las calles puede ser muy peligroso para un gato, especialmente si se encuentra en la ciudad de Liberia, en Rusia, donde las temperaturas en invierno pueden alcanzar 40 grados bajo cero.
Sin embargo, estos felinos tienen un ángel guardián, se trata de Nina Kostsova, una mujer de 50 años quien hace 15 años les abrió las puertas de su pequeño departamento.
“Sentí compasión por uno, luego por el segundo, después el tercero y así hasta la fecha. Pero no es como coleccionar estampillas. La gente usualmente me dice "estás coleccionando gatos", y yo les respondo "¿coleccionando? ¿qué quieren decir con eso?" No son hongos, o frambuesas o estampas que puedes poner en un álbum y olvidarte de ellos. Estos gatos necesitan cuidados por muchos años”, expresó Nina Nostsova.
Así, de uno por uno llegó hasta 130 gatos. Ella asegura que lo más difícil de cuidarlos, es pensar nombres para los recién llegados.
“Uno se llama Watson, otro Sherlock, otro más Bush, Clinton... Pero hasta ahora, por cierto, no tengo ninguno llamado Putin”, indicó Nina Nostsova.
Los vecinos de Nina dicen que no tienen problemas con tal cantidad de felinos, excepto, por las serenatas nocturnas.
“No hay problemas en particular, el olor no es muy fuerte, pero lo que es molesto es cuando te acuestas en cama en la noche y puedes escucharlos chillar o maullar hasta muy tarde, eso si es incómodo”, destacó Mikhail Popov, vecino de Nina.